
Metroid Fusion ha tenido el privilegio de ser el primer juego que me acabo en la Game Boy Micro. Poco podré decir que ya no sepáis de él, personalmente me ha parecido un señor juegazo, y a falta de probar otras joyitas de la consola, de momento ha puesto el listón muy alto. Este Metroid, el cuarto de la serie, vió la luz en nuestro continente en noviembre del 2002, siendo el primero de esta saga en aparecer para GBA.
Argumento estelar
Cronológicamente, Metroid Fusion se sitúa después de Super Metroid, aunque la línea temporal de la saga todavía está un poco difusa, parecer ser que sí está confirmado que es posterior a los primeros capítulos. En esta ocasión, cuando Samus se encuentra en medio de una misión de exploración es atacada por un parásito al que denominarían X. Samus pierde el control al volver a su nave y los miembros de la Federación, al ver que no pueden parar la expansión del parásito deciden utilizar metroids, estos salvan la vida a Samus, pero comienzan a corroer y a alterar su traje, privándola de muchas de sus habilidades.
En medio de tanto desconcierto, nuestra heroína decide adentrarse en una nueva misión que la llevará a encontrar las respuestas de lo que está ocurriendo. Recibirá respuestas sobre los parásitos y descubrirá los secretos más escondidos de la Federación Galáctica. Es hora de recuperar habilidades y adentrarse en los claustrofóbicos pasillos de Metroid Fusion.
Jugabilidad intergaláctica
El control de Samus será el mismo que el de otras ocasiones, adaptándose esta vez a los controles de la GBA. Con un botón disparamos y con otro saltamos. A medida que vayamos recuperando habilidades llevaremos a cabo otras combinaciones. El manejo es fácil, otra cosa es llegar a manejar a Samus con soltura y rapidez, aspectos que necesitaremos para plantar cara a los bosses.
Serán numerosas las ampliaciones que iremos consiguiendo para nuestro traje. Nuevos movimientos, morfoesfera, saltos, nuevos disparos, misiles y todo el conjunto de cosillas que encontramos en todos los Metroids, sin las cuales es muy difícil avanzar en el juego.
Se trata por tanto de un aspecto que no flaquea y que consolida las bases sentadas por sus predecesores. En ocasiones notaremos que quizás el personaje no responda bien ante determinadas órdenes, pero son más bien fruto de la torpeza y la brusquedad de movimientos. Cuando llevemos unas horas a los mandos de este Metroid terminaremos amando su jugabilidad.
Gráficos microespaciales
Técnicamente Metroid Fusion es genial. Jugándolo me he dado cuenta de lo mucho que realmente añoro los 16 bits. Es una delicia ver esos geniales sprites que forman los enemigos y el empeño y la dedicación en los escenarios, donde realmente sale a relucir el talento de los desarrolladores. No es lo mismo recrear un escenario con las herramientas que tenemos hoy en día que tirar de pixel e imaginación para conseguir transmitir con pocos alardes técnicos el ambiente que caracteriza a esta saga.

Laberínticos pasillos iluminados con luces de paneles, entresijos metálicos, cables, conductos y elementos genialmente conseguidos que llenan de magia la experiencia jugable que es este cartucho. Benditos sean los 2D, y más cuando están tan jodidamente bien conseguidos como en Metroid Fusion, que, aunque lejos de otros pepinos de la consola, logra recrear perfectamente el concepto de los Metroids.
Los efectos de luces de los escenarios, armas y enemigos son de sobresaliente, dando espectacularidad a los disparos especiales. Otro punto a destacar en este apartado es el buen diseño de los bosses, algunos de ellos de enorme tamaño, muy bien definidos y con mucho mimo detrás de su diseño. Mas de uno pasará a la posteridad por ser algunos de los más interesantes de la saga, como es el caso de Pesadilla.
Sonidos extraplanetarios
La Game Boy Micro no tiene demasiada potencia en el volumen, así que me vi obligado a jugar con auriculares, y la verdad es que se aprecian con mucho detalles las geniales melodías atmosféricas creadas para este capítulo. Las composiciones de Metroid Fusion quizás no se te vayan a quedar grabadas en el coco, pero te aseguro que son el acompañamiento ideal para recorrer junto a Samus los pasillos de los distintos sectores de la base. Se trata sobre todo de melodías muy experimentales, de acompañamiento, que transmiten soledad en medio del espacio en el que estamos. Cobran un poco de ritmo y potencia, transmitiendo amenaza, a la hora de encontrarnos con algún enemigo importante.

La música del cartucho es por tanto un genial ejemplo de como mejorar la ambientación de un juego, ya que le viene como anillo al dedo al concepto del mismo. Los efectos de sonido cumplen sin demasiadas complicaciones. Disparos de armas, las puertas, explosiones y demás cumplen con el nivel que se le exige a la saga.
Duración y dificultad sideral
En estos aspectos es quizás donde Metroid Fusion flaquea un poco. He empleado 5 horas y 18 minutos en finalizar la aventura. La duración va a depender de si quieres descubrir todas las ampliaciones de misiles y energía o si por el contrario no te vas a comer mucho la olla y vas a ir con lo puesto. Si te dedicas a buscar un poco puede que la vida del juego se vea ampliada unas cuantas horillas. Lo mismo ocurrirá si se te atraganta uno de los sectores y no encuentras la manera de avanzar hasta el próximo objetivo.
De todas formas no se trata de una mala duración para tratarse de un Metroid portátil, además es una experiencia bastante intensa y que no aburre absolutamente nada durante las horas que lo juguemos, ya que siempre vamos a estar descubriendo nuevas localizaciones y habilidades.

En cuestión de dificultad, este capítulo quizás este un peldaño por debajo. El hecho de contar con un ordenador que nos indica lo que tenemos que hacer y nos informa de donde se sitúa nuestro objetivo en el mapa agiliza demasiado las cosas. Es un punto que no gustó mucho a los puristas de la saga, haciendo que el juego se vuelva pelín más lineal y sin posibilidad de saltos en la línea de la aventura.
Por esto, puede que Metroid Fusion sea el juego ideal para los que quieran iniciarse en esta famosa franquicia. Ojo, el juego no es que sea un paseo de rosas precisamente, habrá lugares en los que nos quedemos atascados, y algunos de los enemigos importantes nos harán repetir unas cuantas veces la batalla hasta que nos hagamos con su rutina, especialmente en la recta final del juego.
Nos encontraremos con seis sectores con distintas características y retos. Algunos tendremos que visitarlos mas de una vez para utilizar las habilidades adquiridas y avanzar por nuevas rutas, llegando de esta forma a los objetivos señalados. No quiere decir que al completar los sectores nos encontremos con el final del juego, tendremos algunos giros de argumento que nos obligarán a volver atras y retomar caminos olvidados.
Conclusiones terrestres
Metroid Fusion es uno de los mejores juegos que uno se puede encontrar en Game Boy Advance, sin ningún tipo de duda. Engancha hasta el final y es entretenido como él solo. Tiene todo el encanto estético y ambiental de sus predecesores y es precioso a nivel gráfico. En las escasas cinco horas que he disfrutado con él me ha entretenido más que muchos juegos de la actual generación, y eso dice mucho.
No dejará indiferente a los fans y es ideal para los que quieran adentrarse en las aventuras de Samus. Intenso, “corto”, mas fácil que los anteriores pero muy divertido, puede que el hecho de enfocarlo de esa manera más lineal sea el factor que lo hace tan entretenido. Pierde puntos en exploración pero los gana en diversión.
Lo dicho, si estás cansado de milongas en 3D, shooters ultra-realistas y superhéroes chulotes y tienes ganas de volver a sentir en tus carnes el poder del píxel y el sabor de los juegos de antaño, desempolva tu Game Boy y sumérgete en Metroid Fusion, no te arrepéntiras.
