A pesar de lo que pueda parecer a mucha gente, Wii está recibiendo juegos bastantes interesantes en esta última recta del año, algunos de ellos propuestas arriesgadas que a falta de un milagro seguramente se llevarán un batacazo en cuestión de ventas, pero que sin duda recibirán el reconocimiento de los jugadores más clásicos. Uno de estos juegos es Oboro Muramasa: The Demon Blade. Mucho se ha estado hablando de este lanzamiento de Vanillaware desde que comenzaron a filtrarse imágenes del mismo, y no es para menos, Muramasa es bastante especial, no sólo por su atípica propuesta dentro del catálogo sino por el sobresaliente aspecto técnico que rodea el título. Hace gala de unas trabajadísimas 2D, escenarios muy cuidados y animaciones para quitarse el sombrero, pero no sólo eso, Muramasa tiene muchos más alicientes que lo convierten en uno de los mejores juegos de Wii, vamos allá con ellos.

Historias del Japón Medieval
El argumento y la acción situán el juego en la época medieval japonesa, dentro de un conflicto que enfrenta varios clanes cuyos objetivos son hacerse con una serie de espadas de gran poder que entre otras cosas tienen la capacidad de sellar localizaciones. A medida que avancemos por el mapeado nos daremos cuenta de la existencia de estas barreras, cada una de ellas con un color característico y que requieren ser destruidas con la espada correspondiente. La estética y en parte el encanto de este juego se centra en los elementos claves de esa época, denominada en la historia japonesa como Genroku, abarcando un período que fue desde 1688 hasta 1704 aproximádamente.
Impregnado de la cultura nipona, Muramasa plasma de manera muy artística paisajes rurales y otros más urbanizados con el denominador común del respeto a las tradiciones y a los factores que marcaban estéticamente este período. Toda esta serie de elementos propios de la cultura japonesa quedan entremezclados con la mitología propia del país, al igual que vimos en algunos juegos como en la serie Onimusha u Okami por poner ejemplos. Por lo tanto nos toparemos tanto con personajes de la época como ninjas o samurais, como con otros ficticios como espíritus o dragones. Esto es sólo un ejemplo del amplio abanico de criaturas que pueblan Muramasa, ya que uno de los puntos fuertes del juego es la notable variedad en cuestión de enemigos y mecánicas de lucha.

Dentro de este bonito universo tradicional podemos seleccionar dos personajes con los que llevar a cabo la aventura, el amnésico ninja Kisuke y la frágil pero letal Momohime. Cada uno de ellos cuenta con una historia diferente aunque con raíces comunes dentro del conflicto que se está librando. Poco a poco y a medida que superamos los actos iremos sabiendo más acerca del por qué del conflicto, de qué es lo que ha ocurrido en el pasado y lo implicados que están los protagonistas con los sucesos acaecidos.
Muramasa te enamorará si te gusta el folclore japonés y te ves atraído por la rica cultura ancestral de la que goza el país. Entra por los ojos, ejecutado con unas 2D colosales que ponen en tela de juicio cual es el camino que deben llevar a cabo los juegos de Wii.
Beat´m up never dies
De nada serviría tanto esfuerzo artístico si no tenemos una sólida base jugable. Muramasa podía haber pasado a la historia como un juego bonito y punto, pero no, es además una propuesta interesante para los que busquen un beat´m up alejado de los tradicionalismos del género. Hoy en día mucha gente asocia este tipo de juegos con monotonía, pero lejos de la realidad tenemos, sin ir más lejos en Wii, dos juegos que han sabido reciclar el género a su manera: No more heroes y Madworld. Ya no sólo se trata de mamporrear a todo ser viviente, sino hacerlo con estilo, añadiendo novedades jugables y alargando un poco más el número de posibilidades. Muramasa también ha querido poner su granito de arena.

Nos podemos poner manos a la obra con el mando clásico, con el pad de Game Cube o con la combinación Wiimote+Nunchaku y os aseguro que todas las posibilidades están igual de conseguidas, ya que Vanillaware ha puesto especial atención en este aspecto. Mover el personaje es fácil gracias al nunchaku o el pad, a la hora de saltar, a diferencia de otros beat´m up, emplearemos las direcciones superiores o diagonales. Es una buena opción que agiliza los combates y acerca el sistema de peleas de Muramasa a un juego de lucha 2D de los de toda la vida, aunque salvando las distancias.
Por otro lado tendremos un botón que hace las veces de cuchillada y que al presionarse repetidas veces da lugar a un combo, que puede ser ejecutado tanto en tierra como en aire, variando además sus golpes en función de la espada que tengamos equipada. Este botón también servirá para cubrirnos si lo dejamos pulsado, pero no debemos abusar de esta técnica ya que las espadas cuentan con una barra que al consumirse implican la rotura de la hoja y por tanto la inutilización temporal de la misma. Con otro botón ejecutaremos el ataque especial de la espada que portamos en dicho momento, son limitados y también ponen en juego la integridad de la misma. Existe una gran variedad de golpes especiales, unas espadas optan por combos de varios golpes y otras por la invocación de algún tipo de proyectil.

Mientras estamos en combate también podemos usar un botón para cambiar de espada (podremos equipar varias al mismo tiempo), así como utilizar algún item de curación o armas arrojadizas como por ejemplo bombas de humo. Aunque a priori tenemos una gran variedad de ataques y combinaciones, cualquiera que juegue durante un rato se sentirá cómodo con el manejo del personaje y en poco tiempo se familiarizará con los controles. Igualmente, al comienzo de la aventura tendremos un tutorial que nos ayudará con unas nociones básicas de combate.
En Muramasa los combates surgen al estilo RPG, esto quiere decir que habrá momentos en los que avanzaremos con nuestra espada envainada recolectando espíritus y almas repartidas por el área, de las que hablaré mas tarde, o simplemente contemplando el paisaje y conversando con comerciantes o transeúntes, cuando de repente, en algún punto concreto, se iniciará una batalla que finalizará cuando acabemos con todos los enemigos en pantalla o cuando estos se escapen. Al lograr nuestro objetivo aparecerá una pantalla de estadísitica al más puro estilo rolero donde podremos ver información sobre la experiencia y el dinero obtenido. A medida que ganemos peleas conseguiremos subir de nivel, lo cual nos abrirá el camino a portar espadas más poderosas o a ampliar nuestra fuerza y resistencia. Aparte de esto, hay mazmorras o localizaciones donde se recomienda un nivel mínimo para enfrentarse a los peligros que encierran. Por tanto, aunque la base de Muramasa sea la de un beat´m up de toda la vida, nos encontraremos con una serie de elementos más típicos de los juegos de rol, que sirven para dar profunidad a la propuesta.

Con un botón podemos visualizar el mapa en pantalla en distintos tamaños o directamente desactivarlo. El sistema es algo similar a lo visto en clásicos como Metroid y Castlevania, aunque sin llegar al nivel exhaustivo de exploración de estos, pero heredando en menor medida el funcionamiento en 2D de las áreas. Encontraremos bifurcaciones, cruces, cavernas etc que nos llevarán a otras localizaciones. Al mismo tiempo, en el mismo mapa se indica si en ese área existe algún punto de guardado, mazmorra, ítem oculto (no son difíciles de encontrar), punto de recuperacion de vida (en forma de balnearios), ubicación de comerciantes o alguna barrera creada por espadas.
A grandes rasgos, en cada uno de los actos tendremos que cruzar un determinado área hasta llegar a un punto concreto y enfrentarnos al enemigo final de turno, que por su parte son todo un espectáculo, tanto por sus diseños como por las dimensiones que alcanzan algunos, incitándonos a batallas realmente épicas y emocionantes. No obstante no sólo tendremos que ir avanzando hacia adelante, sino que serán muchas las ocasiones en las que tengamos que volver atrás para abrir alguna barrera que antes permanecía sellada y que ahora gracias a que poseemos la espada correspondiente podemos abrir. No existe una disposición lineal en las distintas ubicaciones, así que en este aspecto se agradece el que podamos volver atrás para derrotar enemigos que antes nos abatían por falta de nivel.
Para resumir con el tema de la jugabilidad, terminar recalcando que Muramasa es realmente entretenido y que a pesar de ser un beat´m up no se vuelve repetitivo siempre y cuando sigamos teniendo interés en el juego, un interés que seguramente seguirá latente después de muchas horas no sólo gracias a lo dinámico de los enfrentamientos sino al embaucador aspecto artístico de la obra.

Dándole profundidad al asunto
Aparte de las bondades que he comentado sobre el entretenimiento de las batallas o la cantidad de ubicaciones disponibles, Muramasa trae bajo el brazo un generoso número de objetos , ítems, equipaciones y armas.
Vayamos por partes. Como ya comenté, contaremos con objetos que ayudarán a recuperar nuestra energía (pueden ser fabricados por nosotros mismos si tenemos los conocimientos y los ingredientes adecuados), aunque al usarlos tendremos que esperar a que una barra llegue a cero para volver a utilizar otro. Con esto se evita el que los enfrentamientos se vuelvan demasiado fáciles cuando vamos cargados de objetos curativos.
Igualmente, en una pelea pueden bastar tres o cuatro golpes para tumbarnos y acabar con nosotros, por lo que no nos podemos despistar un segundo. No tendremos un límite de vidas, simplemente apareceremos en el mismo área después de ser abatidos. Puede parecer por estos aspectos que Muramasa sea un juego fácil, pero no tiene porque ser así. Al comienzo podemos optar por dos niveles de dificultad, y al finalizar este último también tenemos la opción de un tercero que es todo un reto para los más curtidos.

También disponemos de un amplio número de equipos que incrementan nuestras estadísticas o añaden alguna habilidad al personaje como el resistir ataques de fuego o absorber vida, por poner dos ejemplos. Es otro aspecto bastante rolero y que da bastante juego, ya que a veces no sabremos por cuales optar, siendo lo mejor alternarlos dependiendo de la situación. Nuestro avatar nunca se verá afectado aunque realicemos cambios en la equipación.
Las espadas son las protagonistas. Podemos tener equipadas tres, aunque sólo podemos usar una al mismo tiempo. Existen dos tipos, las Blades y las Long Blades. Las primeras inflingen menos daño pero son más rápidas y manejables a la hora de desarrollar combos, las otras por su parte son más lentas pero gozan de mayor contundencia. El número de espadas disponibles en el juego es realmente amplio. También podemos hacer una clasificación en otros dos tipos: las que obtenemos de los enemigos finales, y que nos permitirán abrir barreras y el resto de espadas, que no tienen tal propiedad. La manera de ir adquiriéndolas es a través de un árbol/diagrama donde se indica la relación entre las mismas. Hay espadas que no podemos forjar debido a que no tenemos el nivel exigido para su manejo, y otras por su parte, no podrán ser fabricadas hasta que no hayamos adquirido otras que se encuentran por encima en el diagrama. A la hora de fabricarlas no sólo usaremos dinero, sino que también son necesarias almas que iremos recolectando por los escenarios y al derrotar enemigos.
Toda esta maraña de numerosos ítems y objetos dan profundidad a Muramasa y lo aleja de los típicos beat´m up donde lo básico es zurrarse y avanzar, los cuales son elementos que participan activamente a la hora de que el juego no se vuelva repetitivo.

Conclusiones finales
Aunque son muchos más los detalles que engrandecen a este juego, creo que he expuesto la mayoría de detalles básicos que sirven para hacerse una idea del mismo. Es muy divertido, no cae en la monotonía si realmente nos gusta la propuesta, apartado artístico de diez, melodías y temas muy conseguidos y batallas épicas contra innolvidables enemigos finales. Alrededor de trece horas de juego con el personaje que seleccionemos inicialmente y algo menos de la mitad para el segundo, con distintas localizaciones y enemigos para cada uno de ellos, lo cual sirve también para dar variedad al producto final.

Muramasa se gana por méritos propios un sitio en el olimpo de los juegos en 2D, clamando a los cuatro vientos que no todo tienen que ser superproducciones con sobrecarga poligonal y los últimos efectos gráficos ultra realistas. Ojalá Wii siga recibiendo juegos de este calibre, tanto por lo arriesgado del conjunto como por la sobriedad de la que goza. Un imprescindible del catálogo que no debe faltar en las estanterías de cualquier jugador clásico de la consola de Nintendo.